HUMANIDAD

La Luna Roja, Colón y su pacto con Dios

Cuando no existía Google Maps ni las aplicaciones para guiarnos en la inmensidad de la noche, los antiguos navegantes se orientaban por las estrellas, así es, sin pantallas ni cables, solamente mirando la bóveda nocturna y con un puñado de cuerpos brillantes lograban encontrar la senda y llegar a buen puerto. 

Tal es el caso de Cristóforo Colombo, conocido por estos parajes como Cristóbal Colón, el hombre que logró pactar con Dios para cambiar el color de la Luna. Según cuentan los antiguos escritos del viejo imperio indígena, el navegante mimado por la Reina Isabel Segunda, logró salvar su pellejo y el de su tripulación gracias a sus conocimientos astronómicos y la obsesiva manera de guiarse por eventos tales como la “Luna de Sangre”.

Según cuenta Antonio Bernal, historiador y astrónomo del Observatorio de Barcelona, Cristóbal Colón sabía que el viernes 29 de febrero de 1504 la luna cambiaría su color habitual para inundarse de un rojo furioso que haría que los antiguos pobladores de tierras americanas entraran en cólera y destrucción masiva. El color rojo se apropiaría de la belleza lunar y configuraría malos presagios para los aborígenes, sin embargo, el “iluminado” navegante genovés, abusándose de su “conocimiento” exigió a los aborígenes que entregaran comida y pertenencias de valor para volver el embrujo atrás.

El caso, que recuerda a un argumento de una auténtica película de aventuras y ciencia ficción, terminó con Colón fingiendo que pactaba con Dios para que éste les devolviera la Luna brillante y blanca y calculó con sus instrumentos astronómicos el fin del eclipse, tras lo que consiguió salvar a sus tropas.


Fuente: ABC

Imagen: Camille Flammarion (Astronomie Populaire 1879, p231 fig. 86)  via Wikimedia Commons