HUMANIDAD

La curiosa obsesión de los grandes dictadores del siglo XX con las civilizaciones antiguas

Muchos de los grandes dictadores del siglo XX profesaban una extraña fascinación por las civilizaciones antiguas, llegando incluso a utilizar y a reinterpretar sus mitos y leyendas para justificar numerosos actos de tiranía y crueldad.

El caudillo italiano Benito Mussolini era descrito por la propaganda fascista como “el nuevo Augusto”, en referencia al líder romano que reconstruyó gran parte de la ciudad. En un discurso pronunciado en 1922 Mussolini declaró: “Roma es nuestro símbolo o, si queréis, nuestro mito. Soñamos una Italia romana, que sea sabia y fuerte, disciplinada e imperial. Mucho de lo que fue el espíritu inmortal de Roma resurge en el fascismo”.

Adolf Hitler, fascinado por la reivindicación italiana del Imperio Romano, contrató al arquitecto Albert Speer para construir monumentales edificios que emularan la gloria del pasado e inspiraran a las futuras generaciones en un hipotético futuro de gloria nazi.

Durante la segunda mitad del siglo XX el líder absolutista iraquí Saddam Husein invirtió miles de millones de dólares en restaurar antiguas ruinas babilónicas e incluso mandó a estampar con su nombre los ladrillos con los que se repararon los monumentos, imitando al célebre gobernante de la antigua dinastía caldea, Nabucodonosor II.


Fuente: bbc.com

Imagen: Shutterstock